Tal vez soñar


En estos días extraños en los que nos toca vivir, donde nadie tiene respuestas basadas en experiencias previas ni existen verdaderos expertos en una emergencia de dimensiones globales similares, adivinar el futuro parece más un trabajo de mentalistas que comunicadores. Esto es especialmente preocupante en el caso de los contenidos de viajes. Y, sin embargo, vivimos en la seguridad de que nada es eterno y que vamos a retomar nuestras vidas, como si nuestros sueños y anhelos hubieran quedado en suspenso. Pero ¿es así? ¿Hemos dejado de soñar?

Pues sí, a juzgar por la actitud de muchos medios de comunicación. Con redacciones reducidas a servicios mínimos por incidencia del Coronavirus en las plantillas, afectadas muchas veces también por la falta de costumbre en el teletrabajo y sufriendo por la caída de ingresos derivados de la publicidad, son muchos los que han optado por pegarse un tiro en el pie y hablar única y exclusivamente de la emergencia sanitaria. Y cuidado, que en ningún modo se pretende minimizar la gravedad de la situación, pero es bien sabido que los altos niveles de ansiedad que genera la continua exposición a una noticia negativa que va evolucionando – y no precisamente a mejor, por ahora – lleva a una situación de desánimo, o incluso a la depresión. ¿Cuánta gente conocemos que confiesa estar tan saturada de noticias que, como remedio, se ha recetado altas dosis de películas y series consumidas en streaming? No, no hemos dejado de soñar ni de necesitar espacios de evasión.

El consumidor siempre tiende a ser fiel a aquella marca que ha estado a su lado en los peores momentos. Apliquemos el cuento al mundo de la información turística. ¿Alguien se ha dado cuenta de que la información relativa a destinos de viajes ha desaparecido de la mayoría de lo medios? Está claro que nadie está ahora mismo muy predispuesto a reservar un viaje exótico, pero quizá le guste pensar en ello. Varias revistas especializadas así lo han entendido y siguen planeando sus publicaciones y editando sus contenidos. Incluso los regalan, respaldadas por editoras multinacionales que pueden aguantar el tirón y que han entendido cual ha de ser su actitud si no quieren desaparecer. Sería el caso de Traveler Condé Nast o Viajes National Geographic. En cambio, medios de información específica del sector, como Hosteltur, anuncian su cierre temporal por la retirada de campañas de sus anunciantes, cuando por otro lado han alcanzado el récord de visibilidad de sus publicaciones…

Sigamos hablando de destinos, de viajes. De sueños por cumplir. Que también así se vencen las enfermedades.

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